Aguirre solo ayuda a las familias clásicas numerosas
Por Ethafne
Indignante, por no decir otra cosa, es lo que me encuentro hoy a leer el periódico. Y lo que no entiendo es porque todavía me siento indignada, cuando sé por activa y por pasiva que Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, no muestra interés alguno por el resto de los modelos de familias distintos al conocido como clásico.
Resulta que ahora el premio va en descuentos del 50% para las familias numerosas con más de tres hijos – y hasta el 100 por ciento cuando se sobrepasa de cinco -. Vale, estupendo pero como decía un buen amigo mío: ¿Y de lo mío qué?
A casi febrero de 2010 las familias monoparentales seguimos sin poder obtener el carné de familia numerosa con dos hijos, por elección o sin elección, porque la Comunidad de Madrid, entre otras comunidades, ha decidido hacer caso omiso al decreto ley que se publicó en 2007 y que tendría que estar en vigor desde principios de 2008. Pues bien, cuando una de nosotras se acerca a pedir que le den el título de familia numerosa se encuentra con qué primero le dicen que no tiene derecho y si insiste en solicitarlo, a los pocos días recibe en casa una cartita que se encarga de recalcar lo siguiente: “No si no eres viuda”.
Ósea, que si eres viuda – cosa de la que me alegro profundamente por ellas/os – si tienes derecho cuando además cobras una pensión de viudedad, pero si eres madre soltera con dos hijos, lo hayas elegido o no, entonces directamente que te den.
Y aquí estamos a 2010, esperando a que Aguirre se quiera acordar de nosotras/os, porque señora Aguirre, LAS FAMILAS MONOPARENTALES TAMBIÉN EXISTIMOS y somos muchas, y nuestros hijos, que yo sepa, también necesitan guarderías, también necesitan libros, comedor, no ser penalizados en el IRPF…, etc, etc, etc. Los nuestros también son hijos, españoles y de la comunidad de Madrid, y creo que ya va siendo hora de que Ustedes hagan algo por nuestras familias, porque les guste o no, estamos aquí y tenemos los mismos derechos que los demás, sobre todo al principio más básico: no discriminar.