La donación de semen es un acto voluntario
mediante el cual, un varón sano, con una calidad de semen óptima, realiza una
cesión de sus gametos para que sean utilizados con la intención de lograr
embarazos en pacientes que lo necesiten. Cada vez es mayor el número de mujeres
solas que se plantea acudir a una clínica de reproducción para recibir una de
estas muestras y lo hacen con ciertas dudas sobre el futuro donante que hará
posible su sueño de ser madre. Vicente Badajoz, responsable del laboratorio de
la clínica Ginefiv, responde a todas esas preguntas.
| Texto: María Warda |
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Fotos:Clínica
Ginefiv |
Los donantes de
semen son generalmente jóvenes estudiantes sanos que acuden voluntariamente a una
clínica de reproducción asistida por motivos de generosidad y económicos. Aunque
las cantidades que perciben son simplemente representativas (entre los 30 y 50
euros por muestra), se realizan en agradecimiento por las molestias que supone
su donación y de acuerdo a lo establecido en la actual Ley de Reproducción
Asistida.
Todos ellos se
someten a largas pruebas para comprobar la calidad de su semen e incluso a
entrevistas psicológicas; firman un contrato por el que jamás será revelada su
identidad ni podrán conocer a la receptora; dejan sus muestras en la clínica y
gracias a su generosidad son muchas las mujeres que ven convertido en realidad
su sueño de ser madres. Pero… ¿cómo es el hombre que dona su semen?
- Muchas
mujeres, antes de acudir a un tratamiento de reproducción asistida en el
que interviene un donante, se preguntan… ¿cuál es el perfil del donante?
“Suelen ser estudiantes, sanos, entre
los dieciocho y veinticinco años, y generalmente acuden por motivos económicos.
A partir de los 25 años las necesidades económicas ya no son las mismas y por
tanto el número disminuye. También son personas con ganas de ayudar”.
- ¿Qué requisitos tiene que tener un
donante de semen?
“Tienen que tener una edad
comprendida entre los 18 y 35 años. Estar bien físicamente, es decir, no estar
enfermos. Y, también psicológicamente. No puede padecer por parte del donante
ni de sus familiares directos trastornos genéticos mayores ni enfermedades
hereditarias, como por ejemplo el asma, la diabetes, la epilepsia, una espina
bífida, hemofilia, hipercolesterolemia familiar,
esclerosis, una malformación cardiaca congénita, fibrosis quística o hipertensión arterial, entre
otras muchas más. Por supuesto no puede estar infectado de antígenos de
hepatitis B, anticuerpos anti-hepatitis C, anticuerpos anti-HIV ½, Clamydia,
herpes, gonorrea, citomegalovirus o sífilis, entre otras enfermedades. Tampoco
puede padecer infecciones bacterianas evaluables en cultivos de sangre en orina
y semen. Y, evidentemente, tener un semen de gran calidad, de 4,5 veces los
niveles normales así como que soporte adecuadamente el proceso de congelación y
descongelación. Generalmente se eligen aquellos donantes que son capaces de
producir muestras con un total de 90 millones de espermatozoides de gran
calidad”
- ¿Cuál es el criterio de selección de
un donante?
“La selección de los donantes lleva
su tiempo porque cuando un joven acude a la clínica con la intención de donar
su semen, lo primero que tiene que hacer es pasar una entrevista psicológica.
Si esta primera prueba no la pasa, por muy buena que pudiese ser la calidad de
su semen, no se sigue adelante con el resto de los exámenes. En caso de que psicológicamente
se le considere apto, el potencial donante es sometido a toda una serie de
pruebas médicas para descartar todas aquellas enfermedades que son posibles
descartar”.
- ¿Qué
tipo de pruebas médicas?
“Concretamente un hemograma y una
serología (para conocer si padece hepatitis B, C o HIV), una analítica del
grupo sanguíneo y RH (fundamental para
saber si es compatible con el de la madre); y el cariotipo que es un estudio de
cromosomas para descartar anomalías cromosómicas. Todo este tipo de pruebas se
vuelven a repetir a los seis meses para comprobar que los valores son los
mismos”.
- ¿Cuántas
veces tiene que acudir el donante a la clínica?
“Una vez por semana en torno a los
seis o siete meses. Tienen que depositar una muestra por semana y tienen que
mantener abstinencia sexual durante los cuatro a cinco días previos a la
entrega de la misma”.
- ¿Y si
el donante es aceptado?
“En el caso de que las muestras sean
aceptadas se mandan al banco de semen, se congelan y se mantienen en cuarentena
durante seis meses. Transcurridos estos meses, y en caso de que todos los
análisis de enfermedades infecciosas transmisibles hayan sido descartados, las
muestras se liberan”.
- ¿Cómo
se contacta con ellos?
“Mediante folletos informativos publicitarios
repartidos en puntos estratégicos, como lo pueden las universidades y los
polideportivos, lugares en los que se prevé la salud física y psicológica de
los jóvenes puede ser mayor. Ahora bien, lo que
mejor funciona es el boca a boca ya que la recomendación directa de un amigo
que ya ha acudido a la clínica es la vía por la que más acuden estos jóvenes”.
- ¿Cuántos hijos vivos puede tener un
donante?
“En
España, la ley ha determinado que un donante no puede sobrepasar los seis hijos
nacidos vivos, incluidos los suyos propios”.
“Hoy por hoy, tenemos que confiar en
ellos. Cada clínica tiene su propio registro y, claro está, yo sé que un
donante en concreto ha llegado a los seis hijos nacidos en esta clínica pero no
puedo controlar las demás… Tenemos que confiar en su sinceridad. Las diferentes
asociaciones de fertilidad reclaman continuamente un Registro Único de Donantes
y, al parecer, incluso está aprobado en el B.O.E (Boletín Oficial del Estado)
pero a fecha de hoy sigue sin estar en funcionamiento”.

- ¿Cómo
es un banco de semen?
“El Banco de
semen permite conservar semen congelado para ser utilizado en el momento
oportuno, y además incluye la posibilidad de aceptar a varones que quieran
hacer una donación de sus muestras de semen para ayudar a parejas o mujeres
que, por un motivo u otro, lo necesiten para poder tener hijos”.
- ¿Qué
es eso de la compra on line de
muestras?
“Hay bancos de semen on line que venden las muestras a
aquellas personas que las soliciten. Evidentemente, en estos casos el paciente
tiene que estar en contacto con el centro de reproducción para luego hacer la
correspondiente inseminación o con su ginecólogo. Estos bancos en red permiten
también la compra por parte de las clínicas. Hay que tener en cuenta que, por
ejemplo, en España los clientes solicitan semen de su misma raza, pero, en la
actualidad, dado que el pluralismo racial es mayor, también es mayor la demanda
de semen de otras razas y se acude en ocasiones a estos centros para la compra
de muestras, así como hay clínicas que también venden muestras a otras que lo
necesitan”.
- ¿Puede
ser revelada la identidad del donante al cliente y viceversa?
“No, en España bajo ningún concepto
y en ambos sentidos. Sí, en algunos otros países como es el caso de Gran
Bretaña. La Ley de Reproducción Asistida nacional solo lo contempla en el caso
de riesgo en que la salud del hijo nacido dependa de estudios realizados al
donante y, siempre bajo la solicitud de un Juez. En este caso la identidad
podría ser revelada al personal sanitario, pero en ningún caso a la receptora”.
- ¿Cuándo
una mujer acude a una clínica para recibir una muestra… cómo se elige al
donante?
“Se elige siempre al donante más
adecuado y dentro de la disponibilidad que haya en cada momento en función de
las características físicas y grupos sanguíneos de las personas que van a
utilizar la muestra. En el caso de una mujer sola, se busca que los rasgos
físicos sean lo más parecidos a ella”.
- ¿Puede
la receptora de la muestra elegir a su donante?
“No. La elección siempre la hace la
clínica, en concreto el laboratorio, aunque en realidad tendría que ser
decisión médica”.
- ¿Qué
características se pueden escoger de un donante?
“La receptora puede elegir su grupo
sanguíneo, el color de los ojos, el color de pelo, la altura, su complexión, el
tipo de piel,… En países como Estados Unidos escogen al donante incluso
mediante un catálogo pero no creo que eso llegue a darse en España porque el
número de donantes disminuiría considerablemente.